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viernes, 29 de enero de 2010


Si te preocupa la idea de que te practiquen ese pequeño corte en el periné, debes saber que no siempre es necesario, y cuando se acude a él es con el fín de garantizar el éxito del parto.



La episitomía es una incisión que se realiza en el periné - área ubicada entre la vagina y el recto - momentos antes de que se asome la cabeza del bebé. El objetivo al practicarla es aumentar el espacio del canal vaginal y favorecer el descenso del bebé. De esta forma se evitan los desgarros vaginales espontáneos cuando la cabeza está saliendo, y también que el parto se prolongue.


La práctica de episiotomía no debe de ser de rutina, sino en casos en los que se hace indispensable, así resulta ser más benéfica para la madre que la necesita y menos traumática para la madre que no la requiere. Estas son las situaciones más frecuentes que precisan episiotomía:
  • Si el periné no tiene la capacidad de distenderse lo suficiente para permitir la salida del bebé, sin lesiones o desgarros importantes.
  • Si después de varias horas de intenso trabajo de parto, hay agotamiento materno y el bebé presenta sufrimiento fetal, es imperativo realizar el nacimiento con cesárea.
  • En los casos en los que el bebé viene de nalgas, hombros o su cabeza es muy grande con relación al canal de la vagina por el que debe pasar.


Lo que menos debe de preocuparte es si sentirás dolor en el momento del corte, pues independientemente de la forma como se desarrolle tu parto, si necesitas una episiotomía, siempre contarás con la ayuda de una medicina anestésica. Si durante la labor de parto se ha aplicado la anestesia epidural, esta es suficiente para practicar episiotomía. Y si por alguna razón la epidural estuvo ausente, antes de hacer la incisión te aplicarán un anestésico local.

¿Que molestias produce una episiotomía?

No se puede negar, que la episiotomía como cualquier otra incisión, suele causar molestias durante cinco o seis días, tiempo en que tarda en cicatrizar la herida. El dolor es más fuerte los dos primeros días, tras lo cual mejora rápidamente; esta molestia provoca incomodidad al sentarse y al momento de la deposición. En una semana como máximo, todas las incomodidades habrán desaparecido, mientras tanto la madre hallará alivio en cuidados muy sencillos:
  • Colocar hielo las primeras 12 horas, por periodos de 20 minutos, tres o cuatro veces al día, ayudará a cicatrizar más rápido y a disminuir el dolor de la episiotomía.
  • Se debe mantener el área limpia. Resulta práctico utilizar atomizador con agua tibia para limpiar las áreas difíciles de alcanzar, y terminar el aseo con paños húmedos de bebe.
  • No se deben aplicar ningún tipo de sustancias químicas, pues muchas veces resultan irritantes para estos tejidos delicados.
  • Si la hinchazón del periné es significativa, el médico recomendará algunas sales para el agua, que ayudan a desinflamar el área.
  • Después del baño se debe secar la zona genital con cuidado, y luego colocar la toalla sanitaria de maternidad; esta necesita cambiarse cada vez que se impregne de sangre.
  • Si al principio las deposiciones son dolorosas, el médico puede prescribir un laxante. También funciona consumir más fibra y agua.

Como salir intacta de una episiotomía

Aunque la decisión de practicar la episiotomía depende de lo que suceda durante la fase expulsiva, y de la determinación que el médico tome para realizar un parto seguro, hay medidas que te ayudaran a evitarla.
  • Preguntale a tu médico que posibilidades tienes de dar a luz en una posición diferente a la acostada, con el fin de liberar la tensión que se produce en la zona del periné, y así evitar traumatismos.
  • Aprende a controlar el pujo, esto ayudará a no realizar grandes esfuerzos en vano, que terminen lastimando el área del periné, o provocando una episiotomía.
  • Los ejecicios para fortalecer el suelo pélvico son otra buena alternativa. Primero identifíca estos músculos que son los que empleas al soltar la orina; relajate y concentrate en ellos. Desocupa la vejiga, luego contrae los músculos y cuenta hasta 10; después relájalos y nuevamente cuenta hasta 10. Realiza esta rutina 10 veces, tres veces al día. Es recomendable comenzar a hacerlos tres meses antes del parto.